Informe de las relaciones entre la UE y Rusia

Este informe ha sido preparado por European Horizons – UAB Chapter como parte de un ejercicio de simulación del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE que hemos preparamos para el Máster de Relaciones Internacionales de la UAB.

Desde la caída de la Unión Soviética, y especialmente tras la agitada era Yeltsin, Rusia ha intentado retomar el rol de potencia global que antaño tenía la URSS. Es común pensar por parte de las autoridades rusas actuales que tanto la OTAN como la UE aprovecharon el caos de la era Yeltsin para expandir su influencia en países que solían incluirse en la órbita de influencia rusa. Por ese motivo, hechos como la entrada de los países bálticos en la OTAN o la política de Asociación Oriental de la UE se reciben como un jarro de agua fría en el país más extenso del mundo.

Buena parte de la política exterior del gobierno Putin se centra en estos dos ejes: recuperar el estatus de potencia global y contener el “cerco” al que los somete la OTAN y la UE. A lo largo de este proceso los encontronazos con la Unión han surgido paulatinamente hasta alcanzar el enfriamiento actual.

Las dos almas de Ucrania

El punto de inflexión más evidente en las relaciones entre la UE y Rusia por disputarse sendas áreas de influencia sucedió a raíz del conflicto de Ucrania. El movimiento del Maidán, que tras meses de acampadas y batallas callejeras se llevó el presidente favorable a los intereses de Moscú, Víktor Yanukóvich, auspició un gobierno dispuesto a trabajar con la UE. El plantón de Yanukóvich a la UE y la revuelta posterior reflejó mejor que nunca que Ucrania es un país con dos almas de difícil reconciliación.

Rusia apadrinó el alma rusófona de Ucrania. El gobierno de Putin sigue apoyando a las milicias del Este que han impusieron su propio orden al negarse a reconocer el nuevo gobierno de Kiev. Rusia también aprovechó el vacío de poder en Ucrania para anexionarse la península de Crimea. El acuerdo Minsk II (acuerdo diplomático entre Ucrania, Rusia, Francia y Alemania) contempla la descentralización de Ucrania a cambio de un cese controlado del conflicto, pero su implementación está resultando lenta y el conflicto permanece congelado.

Retahíla de sanciones

El derribo de un avión de pasajeros MH17 por parte de milicianos del este de Ucrania apoyados por el gobierno de Putin culminó un proceso que ya estaba en marcha: aprobar un paquete de sanciones contra Rusia y sus milicias afines en Ucrania. Antes del accidente del MH17, en marzo de 2014, la UE ya impuso una primera ronda de sanciones diplomáticas a dos tipos de individuos y entidades:

  1. Políticos y funcionarios ucranianos que se apropiaron indebidamente de fondos públicos o que cometieron violaciones de los derechos humanos.
  2. Militares y altos funcionarios rusos y de la nueva administración en Crimea que actuaron en contra de la integridad territorial de Ucrania.

En total, se restringe el acceso a la UE y se han congelado fondos a 147 personas y 37 entidades. Una segunda ronda de sanciones se aprobó en junio de 2014 dirigidas contra la economía crimeana. Son las siguientes:

  1. Se prohíbe la importación de productos procedentes de Crimea a la UE.
  2. Se prohíbe a ciudadanos y empresas de la UE a invertir en Crimea: comprar propiedades, financiar empresas y proveer servicios.
  3. Se prohíbe proveer servicios turísticos en Crimea. Por ejemplo, los cruceros no pueden amarrar en la península.
  4. Se prohíbe proveer bienes y tecnología a Crimea en sectores como la energía, el transporte y las telecomunicaciones. La UE tampoco puede facilitar la explotación de gas, petróleo o minerales.
  5. Se prohíbe proveer servicios técnicos o de ingeniería en proyectos de infraestructura en Crimea.

Finalmente, en julio de 2014, tras el accidente del MH17, la UE aprobó un nuevo paquete de sanciones dirigidas a minar sectores específicos de la economía rusa:

  1.  Se prohíbe la compra y venta de bonos y otros productos financieros con vencimientos mayores a 30 días de:
    • Cinco bancos rusos propiedad del estado.
    • Tres empresas energéticas.
    • Tres empresas de defensa.
    • Filiales de las empresas anteriores en territorio de la UE.
  2. Ciudadanos y empresas de la UE tampoco pueden financiar las empresas mencionadas con créditos con vencimientos superiores a 30 días.
  3. Se inicia un embargo sobre la importación de material armamentístico procedente de Rusia y la exportación de este mismo material hacia Rusia.
  4. Se prohíbe la exportación de bienes de doble uso (tecnología civil que pueda utilizarse para fines militares) en Rusia o hacia empresas militares rusas.
  5. La exportación de ciertos bienes y tecnología relacionados con el sector energético estarán sujetos a la autorización de las autoridades competentes de cada estado miembro. Se denegará la exportación de bienes destinados a la explotación de petróleo en el Círculo Ártico o por vía de fracking. En definitiva, bienes y servicios destinados a la perforación y la evaluación de yacimientos petrolíferos, así como navíos para su transporte.

En respuesta a las sanciones de la UE, en agosto de 2014, Rusia aprobó su propio paquete de sanciones, donde prohibía la importación de productos agrícolas procedentes de la UE, EEUU, Canadá y otros países. Entre los productos embargados encontramos carne, vegetales, fruta y productos lácteos.

Para la Federación Rusa las sanciones internacionales no han hecho más que empeorar la crisis económica que atravesaba el país a causa de los bajos precios del petróleo, ya que la economía del país tiene una gran dependencia del sector energético. En 2015, el PIB se contrajo un 3.7% y se prevé que el año 2016 también se cerrará en recesión. Desde 2014 hasta hoy el rublo ha caído aproximadamente un 50%. La crisis ha forzado recortes en distintos sectores, tal y como muestra el último proyecto de presupuesto estatal. Buena parte del plan de ahorro recae en defensa, donde se planea recortar hasta un 30%.

Tensión en la frontera

Otra consecuencia de la crisis ucraniana concierne a la OTAN. La Alianza Atlántica ha fortalecido su presencia en Europa del Este. Ha incrementado el número de tropas desplegadas y ha activado un escudo antimisiles planificado una década atrás. Estados miembros como Polonia y Rumanía, antiguos integrantes del Pacto de Varsovia, alojarán partes del escudo. Putin ya ha dicho que lo considera una amenaza a la paz en Europa.

La cumbre del pasado mes de julio en Varsovia acordó el despliegue de cuatro batallones (4.000 soldados) en Lituania, Estonia, Letonia y Polonia. Una decisión que a pesar de las palabras del secretario general Jens Stoltenberg (“nuestro objetivo es defender a nuestros aliados, no aumentar las tensiones en Europa”), Rusia percibe como una amenaza.

Vínculos comerciales

A pesar de las discrepancias, también se puede decir que la UE y Rusia se necesitan mutuamente. Existen vínculos de todo tipo (comerciales, culturales…) y no se pueden echar por la borda en un abrir y cerrar de ojos. Rusia es el tercer socio comercial de la UE; para Rusia, la UE es el primero. Desde la UE se exporta a Rusia maquinaria, coches, productos químicos, medicinas y productos agrícolas. Hacia la UE Rusia exporta petróleo, gas y otras materias primas. En los siguientes gráficos del Observatory of Economic Complexity podéis observar el volumen de importaciones y exportaciones entre Rusia y los distintos estados europeos.

Volumen de exportaciones rusas a los distintos estados europeos (2014)

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Gráfico 1 – The Observatory of Economic Complexity

 

Volumen de importaciones rusas desde los distintos estados europeos (2014)

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Gráfico 2 – The Observatory of Economic Complexity

En el siguiente gráfico de la Comisión Europea podemos ver cómo el comercio entre Rusia y la UE ha evolucionado estos últimos años.

Evolución temporal del volumen de comercio entre la UE y Rusia

Evolución del comercio Rusia - UE

Gráfico 3 – Comisión Europea

También es importante considerar los efectos comerciales de las sanciones de productos agrícolas a Rusia de carne, frutas, vegetales y productos lácteos. Según la Comisión Europea, a partir del embargo ruso la UE ha incrementado sus exportaciones a mercados de terceros países. En particular, las exportaciones de carne han incluso incrementado tras la prohibición. En cambio, las exportaciones de productos lácteos se han reducido un 10% y las de frutas y vegetales un 12%. Sin embargo, la resistencia de las exportaciones europeas debe tomarse en consideración dentro del contexto económico actual, donde la reciente devaluación del euro favorece las exportaciones y la apertura de nuevos mercados.

Energía: una dependencia ineludible

De entre todas las relaciones comerciales que mantienen Rusia y la UE, la energía es un sector que hay que considerar aparte. La dependencia europea del gas ruso mediante Gazprom – sociedad gasística controlada por el estado ruso – suele instigar inestabilidad entre las dos entidades. En 2009, un desacuerdo entre las deudas de Ucrania con Gazprom por el suministro de gas, parte del cuál se dirigía hacia estados miembros, resultó en un cierre parcial del suministro por parte de Rusia. La llamada “guerra del gas” dejó a 18 países europeos con problemas de suministro durante el invierno. En 2014, poco antes de la crisis de la revuelta del Maidán, Rusia volvió a utilizar el gas que transita por Ucrania como moneda de cambio.

“La era del chantaje económico y político del Kremlin llega a su fin”, dijo Dalia Grybauskaite, la presidenta de Lituania cuando, en abril de 2015, la Comisión Europea acusó a Gazprom de abuso de posición dominante en el mercado europeo. Sin embargo, dejar de depender de Rusia para el suministro de gas lleva tiempo y la UE aún es vulnerable. El siguiente mapa de un informe de la Cámara de los Lores muestra los grados de dependencia de este gas:

La dependencia europea del gas ruso

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Gráfico 4 – House of Lords

A tenor de la crisis ucraniana, la UE parecía determinada a diversificar sus importaciones de gas natural buscando fuentes alternativas en países del Cáucaso y Asia Central. En la práctica, esto no ha resultado viable. En cambio, el sistema de tuberías Nord Stream, que conecta Rusia con Alemania a través del Mar Báltico está cogiendo fuelle. Con Nord Stream Rusia evita pasar por Ucrania y Polonia, países que cobran peajes de tránsito. Recientemente, la UE ha permitido a Gazprom ampliar la capacidad de suministro en la tubería alemana Opal, decisión que ha incrementado la dependencia de la empresa rusa y la importancia de Nord Stream.

Lo que la UE se juega en Siria

La crisis en Siria puede parecer lejana vista desde la UE. En los casi seis años de guerra civil, los europeos han tenido un papel secundario comparado con Rusia y los EEUU. En el plano militar, Francia ha sido el país que más se ha comprometido a intervenir en Siria con apoyo militar directo a determinados grupos de la oposición. En menor medida, Reino Unido y Alemania han intervenido más tímidamente. La UE participa del Grupo Internacional de Apoyo a Siria, fruto de las conversaciones en Viena, el mayor esfuerzo diplomático global para terminar con la crisis. El rol europeo más significativo ha consistido en prestar ayuda humanitaria a Siria, unos 6.4 billones de euros entre la UE y sus estados miembros.

A pesar de tener un papel poco proactivo, la UE ha sufrido dos consecuencias colaterales de la crisis siria ampliamente conocidas por la población europea. Por un lado, los ataques terroristas inspirados u orquestados por el Estado Islámico: como los de París (noviembre de 2015), los atentados en Bruselas (marzo de 2016) y el atentado den Niza (julio de 2016).

Por otro lado, la ola migratoria que ha llegado a Europa estos últimos años consiste mayoritariamente de refugiados sirios, gente que huye de la barbarie de su país. La ola migratoria ha evolucionado paulatinamente en una nueva crisis de difícil resolución para la UE. Países como Grecia o Italia han tenido que hacer esfuerzos extraordinarios, bien para evitar muertes en el mediterráneo – misión italiana Mare Nostrum – o, en el caso griego, para disponer de un aparato administrativo capaz de procesar las solicitudes de asilo. El sistema de cuotas, pensado para redirigir parte de los solicitantes de asilo de los países periféricos hacia los centrales, tiene muchas dificultades políticas y de implementación. En especial, muchos países de la Europa Central y del Este han dificultado el funcionamiento de las cuotas o incluso se han autoexcluido de aplicarlas. La crisis de los refugiados también ha llevado a la UE a firmar un polémico acuerdo con Turquía que fía buena parte de las solicitudes de asilo al país vecino. Pero se considera un acuerdo frágil y hay dudas respecto a su durabilidad. En todo caso, la gestión de la crisis de los refugiados ha evidenciado otra vez divisiones profundas entre estados miembros y ha perjudicado la imagen de la UE en relación con muchos de sus ciudadanos.

Según las proyecciones de la ACNUR para 2017, del total de refugiados con necesidad de realojamiento (1.900,000), el 40% serán sirios. Es lógico pensar que mientras dure el conflicto sirio, el riesgo de una nueva ola migratoria sigue latente. Quien fuera hasta mayo de 2016 comandante supremo de la OTAN en Europa, Philip Breedlove, señaló que Moscú utiliza la migración como arma para “desestabilizar las estructuras europeas y romper la determinación europea”. ¿Es la crisis de los refugiados una consecuencia de la crisis siria o un objetivo parcial de la intervención rusa?