¿Es el referéndum constitucional italiano una cita anti establishment?

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Mateo Renzi se juega su futuro político a una sola carta: el referéndum para una reforma constitucional. Y aunque pueda parecer un tema interno, los  monstruos habituales vuelven a salir del armario: el populismo y la crisis de la eurozona

Si algo gusta hacer a los medios es etiquetar indiscriminadamente. Si gana Trump, todo es Trump. A veces incluso se hace justificadamente: una etiqueta te ayuda a explicar algo por simple comparación y funciona como titular. Más allá de juzgar estas prácticas, a raíz de las elecciones americanas, Politico Europe se apuntó a lo grande a esto de las etiquetas al realizar una lista de los “momentos Trump” que acechan a la Unión Europea. La lista incluye citas tan dispares como el referéndum italiano de este domingo, las elecciones alemanas del próximo año, o el referéndum de independencia de Catalunya.

Nos vamos a centrar en el referendum constitucional que celebra Italia este domingo, una reforma aparentemente interna a la que por motivos que veremos más adelante se asocia las características de un “momento Trump” (populismo anti establishment). Los medios británicos van más allá y adhieren todo tipo de predicciones apocalípticas a lo que pueda suceder este domingo. Vamos a ver las razones de la reforma y las razones por las cuáles algunos la considera crucial para el devenir de la Unión Europea.

El plan del desguazador

Lo primero a tener claro es que la propuesta de reforma constitucional de Renzi, sea adecuada o no, pretende cambiar un sistema político que ha causado no pocos problemas en Italia. En 1948 el país se constituyó en una república con un sistema de elección muy proporcional que generaba un legislativo fragmentado y unos sólidos contrapoderes que limitaban la acción del poder ejecutivo. Todo ello fue herencia del temor a repetir una etapa como la de Mussolini y, por lo tanto, se quería evitar que otro listillo con tentaciones de César concentrara mucho poder.

Sin duda cumplió este objetivo, pero el sistema también abocó al país a una problema de inestabilidad crónico. En casi 69 años de existencia la República Italiana ha tenido 63 gobiernos, es decir, la esperanza de vida media de un gobierno es de poco más de un año. La preocupación por la estabilidad parece justificada.

La experiencia de gobernar Italia con mayorías cortas suele implicar estar al capricho de las coaliciones que te suben al poder. Esto unido a los múltiples checks and balances hace que la forma más cómoda de gobernar Italia sea hacer lo menos posible. A pesar de que ha habido múltiples reformas que han intentado mejorar el sistema, también ha habido periodos donde los políticos se han apuntado al gobernar con la ley del mínimo esfuerzo. Eso de que la durabilidad del ejecutivo suele depender de cuantos sapos haces tragar a las coaliciones que te apoyan lo captó muy bien Silvio Berlusconi. Por raro que nos pueda parecer, la etapa del estrambótico magnate fue uno de los periodos de estabilidad más largos de Italia. Además, gobernar haciendo el mínimo posible le brindaba un valioso tiempo libre que destinaba a pasearse por los platós de televisión.

Una vez fulminado Berlusconi y tras el interregno tecnocrático de Monti, la nueva política llegó de sopetón en Italia. Mateo Renzi, subió al poder tras ganar las primarias de su partido y urdir una especie de golpe palaciego que derribó a Enrico Letta, el candidato de su partido que estaba intentando formar gobierno. Ningún otro gesto ejemplificó mejor el sacrificio de una vieja generación por una de nueva.

Matteo Renzi y Enrico Letta - ANSA/ALESSANDRO DI MEO
Matteo Renzi y Enrico Letta – ANSA/ALESSANDRO DI MEO

Renzi, apodado “Il Rottamatore” (algo así como el “desguazador”) por su intención de darle la vuelta al país –sí, hace dos años Renzi era anti establishment– se propuso acabar con la parálisis política de Italia. Ha heredado un país estancado no sólo en lo político, también en lo económico. La deuda italiana respecto el PIB es la segunda más alta de Europa después de Grecia, su crecimiento es anémico, sus bancos tiene una gran cantidad de deudas malas y la corrupción brilla por su presencia. Su apuesta (o su calculado plan de marketing) para hacer frente a todo esto consiste en cambiar primero  el sistema político que castiga el reformismo y luego atajar las reformas económicas que requiere el país.

Una reforma para gobernarlos a todos

El primer ministro identificó dos grandes males en la Italia de los ejecutivos débiles: el sistema electoral y el llamado bicameralismo perfecto, donde Congreso de los Diputados  y Senado se reparten el poder por igual. En este último sistema tanto la aprobación de legislación como la confianza del gobierno dependen de ambas cámaras.

La reforma electoral ya la ventiló el año pasado con notable cantidad de sudor y lágrimas. Con la ayuda parcial de Berlusconi aprobó un sistema electoral que premia la lista que supere el listón del 40% de votos con un bono que le otorga el 55% de diputados en el Congreso. De no superarse el listón del 40%, las dos listas más votadas concurren en una segunda vuelta para disputarse este mismo bono. Aunque el tribunal constitucional aún debe pronunciarse sobre este nuevo sistema electoral, la reforma pretende dar estabilidad asegurando una cómoda mayoría al partido más votado.

No contento con esto, Renzi también se dispuso a cambiar la constitución con el objetivo principal de quitarle poderes al Senado. El referéndum constitucional de este domingo da la voz a los italianos sobretodo en tres áreas:

  • El Senado: Renzi pretende acabar el bicameralismo perfecto convirtiendo el Senado en una cámara consultiva sin que el gobierno requiera su confianza y limitando su influencia a muy determinadas áreas como reformas constitucionales, tratados internacionales, administración regional, etc. Aprovecha para recortar el número de senadores (de 315 a 100) y su elección sería indirecta; los escogerían las administraciones locales en base a los resultados electorales y algunos serían designados por el Presidente de la República. Todo ello para simplificar el proceso legislativo.
  • Administración local y gobierno: Se aprovecha para centralizar competencias de los gobiernos locales a la administración central con el pretexto de reducir los costes y eliminar un organismo estatal que casi nadie sabía que existía (CNEL, si alguien está muy interesado)
  • Iniciativa Legislativa Popular: Se cambian las reglas de las ILPs. Para presentarlas se requieren más firmas y se reduce el quorum para aprobarlas.

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Posted by Te lo spiego on dimecres, 5 / octubre / 2016

El problema de las reformas de Renzi es que se parecen mucho a lo que necesita su partido para perpetuarse en el poder. También son un seguro anti-Movimiento 5 Estrellas, que si bien podría pasar a una segunda ronda, difícilmente llegaría a ganar el bono. No es extraño, entonces, que la formación creada por Beppe Grillo, junto a la Liga Norte o Mario Monti, se cuenten entre los que piden el rechazo de la reforma constitucional. Y no les faltan críticas legítimas, claro, como que empeora la calidad democrática del país. Tampoco a nadie debería parecerle una buena idea que las administraciones regionales del país –donde abundan los casos de corrupción– puedan enviar a sus más ilustres corruptos a gozar de la inmunidad que brinda el Senado.

Contagio anti establishment

Uno de los problemas de los referéndums es que casi nunca son exclusivamente sobre la medida propuesta. Los votantes asocian cuestiones de política nacional, la popularidad del líder que lo propone, la marcha de la economía o cualquier otro factor que estimen relevante. Y echando gasolina al fuego, Mateo Renzi dio a entender que su futuro político dependía de la reforma, lo que convirtió la votación en un plebiscito sobre su legado político. Esto dio alas a sus contrincantes para hacer una campaña intensa que tumbe la reforma y de paso se lleve también al primer ministro por delante. Es ahí donde el sentimiento anti establishment ha contagiado la reforma constitucional italiana.

Mientras Bruselas, resacosa del Brexit y temblorosa que el voto populista que aupó a Trump  barra también  el continente, mira el referéndum italiano como un problema interno que puede degenerar en otro frente anti establishment. La campaña ha sacado a Beppe Grillo de la cueva donde estaba hibernando y le está brindando valiosa publicidad a su Movimiento 5 Estrellas. La distancia entre el Movimiento y el Partido Democrático, de Renzi, es casi imperceptible en los sondeos.

Fuente: http://www.sondaitalia.com/2016/11/sondaggio-emg-mentana-cala-m5s-salgono.html
Fuente:  Sondaitalia

La caída de Renzi podría propiciar otra elección ponzoñosa para Bruselas en un momento donde la retahíla de citas electorales venideras orientarán el rumbo futuro de la institución. Una Italia inestable podría además revitalizar la crisis de la Eurozona, pues los bancos Italianos, atrapados en un espiral de deudas que no pueden devolver causan preocupación a muchos inversores. No sé si el previsible No al referéndum será el catalizador de los problemas económicos de Italia, como algunos creen. Pero tarde o temprano se hará evidente que ahora mismo Italia es la mayor amenaza a la integridad de la Eurozona.

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Albert Guasch Rafael

Periodista y máster en integración europea por la Universidad Autónoma de Barcelona. He pasado por redacciones de medios de comunicación (ARA y La Vanguardia) y he obtenido becas para desarrollar proyectos periodísticos en el extranjero. Cuando no estoy estudiando ruso, escribo sobre relaciones internacionales y economía europea.

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