Guerra informativa: Europa se pone las pilas contra las noticias falsas y la propaganda

noticias falsas
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La Unión Europea afronta una año demasiado complicado para jugarlo a escritores peseteros de noticias falsas  o a la propaganda de estados extranjeros

Escribir fake news (noticias falsas) puede ser divertido.  He hecho un pequeño ejercicio para este post.

noticia falsa rajoy trump
Ejemplo de noticia falsa (elaboración propia)

Medios online como El Mundo Today o The Onion publican noticias como esta a diario: contenido satírico sin base real alguna. Son todo un género en internet. Sin embargo nadie piensa que el contenido de estas webs, sin mayor trascendencia que la diversión, sea algo con lo que formarse una opinión sensata. Pero Internet tiene un modo casi taoísta de pervertir lo divertido e inventar una manera de arruinarlo. Hoy en día una parte importante de las noticias que se comparten en Internet son falsas, directamente inventadas, y  ni tan solo tienen la intención de divertir, sino de rendir dinero a su creador o confundir la opinión pública mediante propaganda interesada.

Las noticias falsas son parásitos que han infectado el mundo online. Son producto de la modernidad líquida que representa internet, un ecosistema confuso,  donde la información fluye sin control alguno, ya que los costes de convertirse en emisor son prácticamente nulos. Esto, sumado a una pérdida de fe en los emisores de información tradicionales (medios de comunicación e instituciones), lleva a algunos a confiar ciegamente en aquella información semiconspirativa que envía el cuñado por WhatsApp y, en cambio, desdeñar lo que publican los medios tradicionales.

No es malo de por sí que los medios de comunicación y las instituciones hayan perdido el monopolio de la información. A más voces, mayor pluralidad. Pero más emisores también acarrea mayor confusión. Y este es el ecosistema perfecto para que  emisores poco fiables o interesados tengan cierto efecto en la opinión pública.

Se ha hablado mucho del posible rol de las noticias falsas en la victoria de Trump, algo que solo podemos apuntar por falta de estudios serios. Pero en los últimos meses las falsedades difundidas por internet se han convertido en un nuevo problema global. Los líderes europeos han tomado nota y llaman a la acción. En esta entrada vamos analizar el rol de las noticias falsas en EEUU, los motivos por los cuáles la gente las cree y las comparte, y los planes de la UE para contrarrestar el efecto de las noticias falsas y la propaganda extranjera en un año plagado de citas electorales que determinaran su futura relevancia.

El efecto (no probado) de las noticias falsas en las elecciones de EEUU

“Creo que Donald Trump está en al Casa Blanca debido a mí”, decía un escritor profesional de noticias falsas al Washington Post. Hay que coger con pinzas la afirmación de un tipo que se dedica a difundir falsedades. Pero está claro que la ingente cantidad de noticias falsas compartidas en masa durante la campaña electoral americana no contribuyó a que los votantes tomaran una decisión racional.

No hay que olvidar que las noticias falsas son también un negocio. El escritor entrevistado por el Washington Post asegura ganar unos 10.000 dólares al mes a través de AdSense (la plataforma con la que los medios y editores obtienen ingresos por publicidad). Sus ingresos dependen directamente del alcance masivo de sus textos en la red. El New York Times también entrevistó a algunos creadores de noticias falsas y reconocieron que lo hacían para ganar dinero. Para ellos la campaña electoral a la presidencia fue el equivalente a descubrir petróleo.  Escribir noticias falsas en contra de Hillary se convirtió en un negocio muy lucrativo y aumentaron la producción. Los cínicos sirven para este oficio.

Según informa BuzzFeed, hacia el final de la campaña hubo noticias falsas que se compartieron con más frecuencia que las principales noticias reales de la campaña.

Gráfico fake news de BuzzFeed
Las noticias falsas superaron a los principales titulares de las noticias reales durante la campaña, informa BuzzFeed

Los titulares de las noticias falsas más compartidas fueron los siguientes: “El Papa Francisco sorprende al mundo y apoya a Donald Trump”, “Wikileaks confirma que Hillary Clinton vendió armas al ISIS”, “SE ACABÓ: El email secreto de Hillary Clinton sobre ISIS”, “Hillary está inhabilitada para los cargos públicos” o “Agente del FBI sospechoso en el caso de los emails de Hillary, encontrado muerto tras un suicidio sospechoso”. Algunas incluso fueron compartidas por medios generalistas o miembros de la campaña de Trump. Según BuzzFeed, todas estas falsedades se compartieron más que una noticia real con las fotos más picantes de la actual Primera Dama.

¿Por qué se comparten noticias falsas? ¿Es la gente así de crédula? Según el escritor de noticias falsas entrevistado por el Washington Post, “la gente es tonta, comparte cualquier cosa sin comprobar nada.” Pero antes de quedarnos con la explicación más inmediata, vemos qué dice la literatura académica sobre cómo la gente procesa la información para sacar conclusiones políticas.

Según un estudio de la universidad de Dartmouth, la gente comparte informaciones falsas en su red por dos motivos, por desconocimiento del hecho real o para mostrarse partidario de una corriente política que afirma lo que ellos defienden. Por ejemplo, si se les pregunta si creen de verdad que la tasa de crimen es la más alta de los últimos 45 años, como afirmó Donald Trump en campaña, una parte importante dice que sí por el simple hecho de que lo dice su referente político. Lo hacen para revelarse como partidarios del nuevo presidente y no les importará lo más mínimo que las estadísticas federales del crimen desmientan la afirmación de Trump. Los científicos llaman a este fenómeno expressive response (algo así como reacción expresiva)

El Washington Post cogió las conclusiones de los científicos de Dartmouth y quiso ponerlas a prueba mostrando la comparación de las fotografías de la toma de posición de Obama en 2009 y de Trump a una muestra representativa de las sensibilidades políticas en EEUU. En las fotos se percibe claramente que en la inauguración de Obama (récord histórico) asistió mucha más gente que en la de Trump.

Toma posesión Trump - Obama
Comparación de asistencia entre la toma de posesión de Trump y de Obama

A un primer grupo de gente les pidieron relacionar las fotos con la toma de posesión correspondiente, la de Obama o la de Trump. Un 41% de votantes de Trump dijeron que aquella donde había más gente era la del presidente que habían votado (Solo un 10% de votantes de Clinton se equivocaron).

A un segundo grupo les preguntaron simplemente en qué fotografía había más gente. Incluso sin ninguna referencia explícita a la política, y ante la evidencia fotográfica, un 15% de votantes de Trump señalaron la fotografía de la toma de posesión del 2017 y afirmaron que había más gente. Es decir, una parte no despreciable de votantes de Trump prefirió demostrarse cheerleaders del magnate contradiciendo la verdad.

Es lógico entonces pensar que ante las noticias falsas ocurre un fenómeno similar. Siempre habrá gente dispuesta a compartirlas, bien porque las creen o porque están en sintonía con sus ideas políticas y quieren demostrarlo sin que la verdad les arruine la oportunidad. En eso influye también que en los últimos años las dos grandes posturas políticas del EEUU, la demócrata y la republicana, se han alejado entre sí. Ambos partidos hacen gala de una manifiesta incapacidad de empatía el uno con el otro. Sus votantes también miran al contrario desde su particular trinchera y no van a dejar que la realidad les lleve a tierra de nadie. Que las ideas políticas o las emociones nos impidan respetar los hechos o certezas, lo que llamamos posverdad, es un debate arrastramos del año pasado y hablamos de ello en esta entrada.

Noticias falsas y ejércitos de trolls como propaganda de estado

Decía el senador norteamericano Hiram Johnson allá por el año 1917 que la primera víctima de un conflicto es la verdad. En todo conflicto la propaganda se convierte en una arma fundamental para intentar bascular la opinión pública, la propia o la del enemigo, hacia los propios intereses. Y el mundo online es lo suficientemente confuso y relevante para que se haya convertido en campo de batalla de unas guerras de la información que son un reflejo los conflictos del mundo real.

Algunos estados, por lo tanto, ven las noticias falsas y las redes sociales como herramientas para incidir en la opinión pública de otros países para sus fines políticos. Aquí el The Guardian recoge las principales tácticas de China, Rusia e Israel, entre otros. Hace poco era noticia en los medios que las agencias de espionaje de los EEUU creen que Rusia intentó influir en las elecciones estadounidenses a favor de Trump con ciberataques y filtraciones. Las noticias falsas también formaron parte de este esfuerzo propagandístico.

Entre las nuevas artimañas del engaño también encontramos los ejércitos de trolls. Los trolls son usuarios de foros, redes sociales o blogueros cuyo propósito no es contribuir al debate de forma positiva sino emponzoñarlo. En este reportaje del The Guardian entrevistan a dos extrolls del Kremlin que trabajaban en un conocido edificio de San Petersburgo, identificado como centro de este tipo de actividades. Estos trolls reciben dinero en negro a cambio de publicar contenido político mezclado con contenido sin pretensiones ideológicas: “Teníamos que escribir entradas normales sobre hacer pasteles o sobre qué tipo de música nos gusta, pero de vez en cuando teníamos que escribir una entrada sobre como el gobierno de Kiev es fascista”, dice uno de los extrolls.

El temor ahora es que Rusia caliente la maquinaria propagandística en un año plagado de citas electorales claves para la UE, principalmente Holanda, Francia y Alemania. En este último país se lo están tomando en serio. Temen que la canciller Angela Merkel, que optará a un cuarto mandato en las elecciones, sea objeto de una campaña de noticias falsas para desacreditarla. Una campaña orquestada por el Kremlin que tendría por objetivo incidir en la división de la EU facilitando el ascenso de los grupos populistas (que, por cierto, también reciben dinero ruso).

En un año donde no es exagerado decir que las instituciones europeas se juegan su supervivencia –o, como mínimo su futura relevancia– no quieren fiar su suerte a mentiras propagados por internet o a la propaganda de los estados extranjeros. Por lo menos así lo cree una mayoría del Parlamento Europeo, que a finales del año pasado aprobó una resolución que insta a redoblar los esfuerzos para contrarrestar lo que denomina propaganda estatal rusa (identifica como propaganda, por ejemplo, el canal de noticias Russia Today y la agencia Sputnik, ambos medios de comunicación apoyados por el gobierno ruso) y la propaganda del Estado Islámico. Medios que buscan “distorsionar la realidad, incitar al miedo, provocar dudas y dividir la UE”, según la resolución de la Eurocámara.

Nótese que ya no estamos hablando de escritores freelance o pequeñas redacciones que utilizan su inventiva para ganar dinero rápido a través de AdSense. Lo que más temen en las instituciones europeas es esta maquinaria bien engrasada que, a su parecer, incluye propaganda en contra de la UE.

Cazadores de mitos a la europea

Las Unión Europea estableció una suerte de prototipo de unidad antifalsedades para combatir la propaganda online que se distribuía en su contra durante los momentos más tensos del conflicto de Ucrania. En las conclusiones del Consejo Europeo de marzo del 2015, se instó a la Alta Representante a crear un plan estratégico de comunicación para obstaculizar la propaganda rusa.

Así nació la East StratCom Task Force, un cuerpo especial adscrito al Servicio Europeo de Acción Exterior que recopila y desmonta la propaganda del Kremlin en el este de Europa. Esta unidad produce dos newsletter semanales, en inglés y en ruso, donde recoge las principales noticias falsas en contra de la UE para enfrentarlas con los hechos o desacreditar sus autores. También podéis seguirles por twitter en en @EUvsdisinfo y visitar la web euvsdisinfo.eu

En ocasiones el contenido de las newsletter raya lo delirante:

“El sitio inforwars.com es un medio pro-Kremlin que con frecuencia lleva sus historias a otros países Europeos. Recientemente Infowars entrevistó a David Icke, un ‘analista’ que reveló la realidad tras la ola migratoria, que a su parecer prepara la humanidad para un nuevo orden mundial. En lo que se refiere a la credibilidad del Sr Icke, él es en realidad un exjugador de fútbol quién, según Wikipedia, cree que ‘un grupo secreto de reptilianos humanoides por nombre Hermandad Babilónica controla la humanidad y que muchos líderes prominentes de hoy en día son reptilianos.'”

La unidad, por cierto, tiene un personal de once trabajadores. Cabe mencionar que, en comparación, los recursos de Rusia a la propaganda son bastante mayores y, por lo tanto, sus técnicas más refinadas. “La dimensión del reto no es proporcional a los recursos que destinamos”, reconoce un funcionario europeo en esta noticia de Deutsche Welle.

Fake news sobre despliegue OTAN
EUvsDisinfo desacredita noticias falsas sobre el numero de tropas que ha desplegado la OTAN en Europa

De ahí que el pasado noviembre el Parlamento Europeo adoptase una resolución para aumentar el presupuesto de la unidad y expandir sus actividades más allá de Europa del Este. Sin embargo, los Estados Miembros rechazaron aumentar el presupuesto de la unidad con 800.000 €. Dada la urgencia de la cuestión, se optó por reforzar la actividad de la unidad moviendo partidas internas del Servicio Europeo de Acción Exterior. Desde esta institución reconocen que hay que hacer más: “tenemos suficiente para cubrir los costes de un mayor equipo durante seis meses en 2017. Será vital conseguir más fondos para el presupuesto del 2018”, dice una carta enviada a los embajadores de la UE que recoge The Guardian.

En Facebook confiamos

“Me preocupa que Facebook haga tan poco por luchar contra las noticias falsas”, decía a BuzzFeed Brendan Nyhan, profesor de ciencia política de la Universidad de Dartmouth y participante del artículo académico enlazado arriba sobre las razones que llevan a algunos a aceptar falsedades

Aunque en Facebook son cautos a la hora de aceptar que las noticias falsas y la propaganda tengan una gran presencia en su red, la presión de los gobiernos les ha llevado a tomar cartas en el asunto. Ya en noviembre, después de las elecciones americanas, un equipo empezó a analizar posibles actuaciones contra las noticias falsas. El 31 de enero, Facebook anunció que categorizaría qué páginas comparten contenido poco auténticos para que su algoritmo las muestre después de aquellas que no son sospechosas de compartir falsedades. Además el algoritmo tendría en cuenta otros factores, como la relación del usuario con aquella persona que ha compartido el contenido, el numero de ‘Me Gusta’, el numero de veces que se comparte y los comentarios. Aun así, ellos mismo reconocen que la mayoría de Timelines verán muy pocos cambios.

En diciembre también anunciaron su intención de mejorar el sistema mediante el cuál los usuarios pueden notificar a la red social las noticias falsas que encuentren, sus planes para trabajar con organizaciones que se dedican a comprobar la veracidad de las noticias y un sistema que avise a los usuarios cuando una noticia puede contener falsedades.

A finales de enero, el Comisario para Mercado Único Digital, Andrus Ansip, aseguraba al Financial Times que prefiere fiar la solución a las propias redes sociales. De no ser así, la UE introduciría regulación al respecto. Las instituciones prefieren atajar las noticias falsas colaborando con las redes sociales como cuando acordaron un código de conducta para borrar contenido que incite al odio (sobretodo aquél relacionado con el terrorismo yihadista), aunque la eliminación definitiva del contenido sigue siendo voluntaria.

Sin embargo hay países que no están satisfechos con el progreso. En particular Alemania, que tal y como hemos visto es uno de los países más nerviosos a causa de la propaganda y las noticias falsas. El ministro de justicia alemán asegura que habría que tratar a Facebook como un medio de comunicación y, por lo tanto, hacerle responsable de los contenidos que alberga. Un parlamentario socialdemócrata incluso ha propuesto multar a Facebook con 500.000 € por cada noticia falsa o incitación al odio que no sea eliminada con presteza.

Lo que parece claro es que estamos ante un escenario nuevo de complicada regulación. Que Internet siga siendo el paradigma de un espacio con máxima libertad es un gran logro, pero tiene también consecuencias negativas que cada vez más influyen en nuestra percepción de la sociedad. Los debates sobre el nivel de control que los gobiernos deben ejercer en la red, si éstos deben tener la capacidad de modificar su contenido o si , en cambio, tiene que ser responsabilidad de empresas como Google o Facebook no han hecho más que empezar.

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Albert Guasch Rafael

Periodista y máster en integración europea por la Universidad Autónoma de Barcelona. He pasado por redacciones de medios de comunicación (ARA y La Vanguardia) y he obtenido becas para desarrollar proyectos periodísticos en el extranjero. Cuando no estoy estudiando ruso, escribo sobre relaciones internacionales y economía europea.

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